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Me rodea un amor profundo y envolvente,
un amor abrasador
que alimenta mi corazón de fuego
y adormece la angustia de crecer.
 
Devora el crujido agudo
que escupen los gigantes de la gran urbe,
aspira el aroma reseco del agua estancada,
trae de regreso la vida,
me siembra flores, me adorna el cabello
y cuida de mis sueños.
 
Me rodea un amor entretejido,
consistente,
que conoce mis heridas
y las cuida como cigarra a la noche.
 
Amor de manos bondadosas,
de ojos brillantes,
de espíritu liviano.
 
Me cuida los pasos
y me advierte de las trampas:
el autoolvido,
el amor romántico,
la perfección.
 
Me recuerda las salidas de emergencia:
arte, aire verde, el abrazo, la canción.
 
Insiste en conservar el asombro:
usar los ojos,
palpar los sentidos,
desafiar la razón. 
 
¿Cuál razón?
La soberbia oxidante de saberlo todo,
bestia obstinada por controlar,
perro de guardia del poder. 
A r t i f i c i o.
 
Y si olvido que la vida puede ser cuento
y el cuento, vida;
que el viento me guía,
y las estrellas me hablan,
mi amor me lo recuerda.
 
Amor envolvente,
reparador.
Pomada de flores y hierbas de aroma
conjuro transparente,
bruja verde.
 
[Me] trae de regreso [a] la vida,
me devuelve sana,
me recuerda mis armas:
la risa, las letras, el sol.
 
Vuelvo tranquila a andar entre gigantes
pues contra este mundo de plomo y cuero 
luchamos juntas mi amor y yo.
 
Mi amor y yo.

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